La foto que mi memoria conserva de Maumau que ahora visualizo desde la distancia de mi recuerdo es la de un hombre con la delgadez y esbeltez que le dejó el quirófano; un hombre libre de grasas, libre de puesto, libre de matrimonio, libre de responsabilidades, libre y ausente de todo; desconcertado, con nostalgias confusas, añorando no sé-qués, alicaído y sentado como un pájaro encima de su jaula sin osar abandonarla…
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miércoles 28 de febrero de 2007
El gordo que ya no era gordo
por Fernando Fernández
Julio 7 de 2007
Cuando llegó el gordo que ya no era gordo, todos se miraron desconcertados, sin entender cómo podía encajar aquella cara conocida en un cuerpo totalmente diferente. Era sin duda él. El mismo que tres semanas atrás había salido de vacaciones. Claro que era él, estaba de regreso, con la misma mirada taciturna y falaz, con su no mirar directo a los ojos, con su voz atorada en el paladar, con toda la timidez disfrazada de arrogancia para evitar ser identificada. Todo igual, menos el cuerpo de mastodonte que había variado para sorpresa de todos y orgullo de su propietario Mauricio, Maumau como lo llamaba la montonera de aduladores que buscaba congraciarse con el felón personaje que tenía poder y que le embriagaba ejercerlo, así en su soterrado discurso dijera lo contrario. El gordo que ya no era gordo, de nuevo por allí con carcasa remodelada.
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2 comentarios:
Tu Maumau está muy bien retratado. Es o era un peso pesado, pero no tan bonachón como se imagina la gente que son los gordos. Un abrazo. Nelson
Tú siempre tan picante, bravo me gusto, y como es de buen humor me reí muy a gusto.
Coni
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